Sea cual sea el formato que nos envíe, el proceso es el mismo: nuestra IA extrae los segmentos de texto, los traduce, luego un traductor profesional lo revisa todo en un documento bilingüe (fuente | traducción) en Word. Al final, el sistema reconstruye el archivo en el formato original — con diseño, estilos y estructura idénticos.
- Las etiquetas y variables ({nume}, %s, <b>) se detectan automáticamente y se protegen antes de la traducción.
- El estilo y el formato (fuentes, colores, tablas, imágenes) se conservan 1:1 — no hay que reformatear nada.
- La terminología específica (nombres, marcas, términos técnicos) se aplica de manera coherente mediante glosario bajo pedido.
- Los códigos de tiempo para subtítulos y la estructura de árbol para JSON/XML/YAML permanecen intactos — no rompemos la lógica de los archivos de configuración.